Luchar contra la injusticia

Han pasado 57 años desde que Martin Luther King, Jr. pronunciara su histórico discurso «Tengo un sueño» desde las escaleras del Monumento a Lincoln, en Washington D. C. Fue durante aquellos tiempos turbulentos cuando el Dr. King declaró: «Nos negamos a creer que el banco de la justicia esté en quiebra».

Hoy en día, con las protestas mundiales que denuncian esta injusticia tan generalizada, no podemos hacer la vista gorda. Cada vez está más claro que no nos enfrentamos a una sola pandemia, sino a dos: la de la COVID-19 y la del racismo sistémico que persiste en todo Estados Unidos.

Tras el horrible asesinato de George Floyd bajo las rodillas de la policía; tras el asesinato de Ahmaud Arbery mientras corría por un barrio del sur de Georgia; tras el tiroteo contra Breonna Taylor mientras estaba tumbada en la cama; tras la llamada a la policía contra Christian Cooper mientras observaba aves en Central Park; y tantos otros casos… nuestra nación se encuentra en un momento decisivo. Estos hombres y mujeres fueron tratados brutalmente simplemente por el color de su piel. Esto tiene que cambiar.

Las vidas de las personas negras importan, y nunca nos cansaremos de repetirlo.

Debemos reconocer el sufrimiento, el dolor y las desigualdades raciales que tantas personas están padeciendo. Cada uno de nosotros debe mirarse al espejo y comprometerse a formar parte del cambio, contribuyendo a desmantelar el racismo sistémico.

Como organización sin fines de lucro y como personas, nos comprometemos a llevar a cabo una reflexión honesta, partiendo de algunas preguntas importantes. ¿Estamos haciendo todo lo posible para garantizar que nuestros programas sean acogedores para las personas negras (así como para las latinas, las asiáticas y otras)? ¿Estamos haciendo todo lo posible para garantizar que las personas que desarrollan nuestros programas y participan en ellos reflejen la diversidad de las comunidades a las que prestamos servicio?

Son cuestiones difíciles, pero todos debemos aportar nuestro granito de arena. Incluso en los días más oscuros de las décadas de 1950 y 1960, el Dr. King nos instó a unirnos y seguir adelante. «Su destino está ligado al nuestro», dijo, «y se han dado cuenta de que su libertad está indisolublemente unida a la nuestra. No podemos caminar solos». Sus palabras siguen siendo igual de ciertas hoy en día.

No podemos cumplir nuestra misión de conservación sin inclusión ni equidad, por lo que nos comprometemos a abordar los temas más espinosos y a seguir mejorando para poder contribuir a hacer realidad el sueño de libertad y justicia del Dr. King. Nuestras vidas están entrelazadas en este planeta sorprendentemente pequeño.

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